Ya he empezado el proceso de revisión, como había comunicado al mundo con tanto delirio y algarabía en mi primer post, de mi primera novela. Muchos escritores concuerdan que es aquí donde comienza el verdadero arte de escribir. En el primer bosquejo se tiran las palabras al papel con la única intención de dibujar la idea de la historia. En la revisión es cuando nos volvemos artistas de verdad. Es en la revisión del trabajo cuando probamos nuestra paciencia como escritores y es también el momento de ser perfeccionistas. Hemingway escribió treinta veces el final de su novela “Adiós a las Armas.” Gustave Flaubert agonizo días en su afán de conseguir la perfección de una frase de ocho palabras. Thomas Mann le tomo once años en escribir su obra maestra “La Montaña Mágica” y García Márquez casi seis años en terminar “El Otoño del Patriarca” quizás su obra más compleja. Es aquí donde sabremos si realmente queremos ser escritores.
El héroe y el conflicto
Monday, November 7, 2011
Saturday, November 5, 2011
El primer bosquejo siempre es una mierda
Hace unos días atrás termine de escribir el primer bosquejo de mi primera novela. Me tomó alrededor de unos cuatro meses en escribirla, de principio a fin, en orden cronológico - hay muchos escritores que escriben pedazos de sus novelas sin seguir un orden lineal. La satisfacción de tener en frente de mi el manuscrito, cerca de 150 páginas, más de 35,000 palabras, es sólo comparable a la satisfacción que trae el sexo. Después de años de falsos intentos y manuscritos que no prosperaban, he podido al fin terminar este libro. Debo decir sin embargo que la novela es mala: la historia es cursi, los personajes parecen de palo, la prosa no fluye, es seca, y abrutada, y el título parece el de un libro de auto-ayuda. Me quedo con las palabras de Ernest Hemingway que dijo que los primeros bosquejos son todos una mierda. El problema es que Hemingway hizo de todos sus primeros bosquejos obras maestras.
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